jueves, 26 de mayo de 2016

Rasgos de la nueva educación (II): ¿Tecnología educativa?



2.      Cuando utilizamos esta expresión: tecnología educativa, hay muchos espejismos que se forman alrededor de ella, ¿cuáles son los más frecuentes en su perspectiva?

El primero es que no hay tecnología educativa. Este constructo es un atajo cognitivo, como tantos que hay en la sociedad del conocimiento, o en general cuando sobreabunda la información. Toda la tecnología es susceptible de ser educativa. La aspiración de la tecnología en educación es ser invisible. En el siglo XVI la imprenta era tecnología educativa. A principios del siglo XX la electricidad y la luz eléctricas también. En los años ochenta del pasado siglo lo eran los ordenadores personales, el procesador de textos o la hoja de cálculo,…. Ahora su papel en la educación es más efectivo, pero son invisibles. Dentro de poco lo serán los móviles y las redes sociales.
Lo importante es utilizar la tecnología de forma eficiente para los objetivos educativos que se persiguen, por tanto lo importante, el aspecto clave,  no es la tecnología sino lo que organiza y enlaza el sistema constituido por medios, situaciones y contenidos con los objetivos de aprendizaje que se persiguen. Es decir el diseño instruccional y las metodologías docentes. Y al decir esto estamos teniendo en cuenta aspectos muy ricos y muy complejos. Son por ejemplo las teorías y conocimientos que se han obtenido como resultados de laboriosas investigaciones, estudios y experiencias, los que estudian las características y cómo se produce el aprendizaje en los individuos, qué papel ocupan cosas como sus expectativas o cual es el mundo de representaciones cognitivas de los alumnos.

Otra cuestión importante es el sentido acrítico con el que son recibidas todas las innovaciones y cambios que se nos presentan al socaire de la tecnología. Frecuentemente investigadores, profesores, académicos y pedagogos que son rigurosos, e incluso hipercríticos en otros ámbitos, aceptan formulaciones no probadas pero escritas en clave de teorías sobre cuestiones que, no es que se tenga la evidencia de su veracidad, sino que incluso a veces se tiene de que no son ciertas. Me refiero por ejemplo a formulaciones de que el conocimiento se produce fuera de los individuos, en los artilugios (el conectivismo de Siemens y Downes), a que la tecnología ha modificado aspectos fisiológicos, y genéticos, de los individuos que les hace aprender de forma diferente (en esto consisten las ideas sobre  nativos digitales, de Marc Prenski),
etc. Pero también se manifiesta al aceptar, como se hace frecuentemente, que los aprendizajes son mejores cuando se hacen con recursos tecnológicos, o el deslumbramiento que se produce entre profesores por ciertas novedades tecnológicas. Una aceptación y un deslumbramiento que les hace buscar a fortiori usos educativos y ventajas pedagógicos en ellas. El ejemplo de las Google Glass es paradigmático.
Este sería un caso extremo, como lo fue en su momento el videodisco interactivo, pero hay otros donde el recurso es útil pero de una utilidad limitada, y el esfuerzo de integración que se hace no siempre está justificado en relación con recursos convencionales. Pensemos en la pizarra digital y en qué situaciones de aprendizaje es ventajosa con relación a una pizarra convencional o a un proyector.
Espejismos, o mejor mitos, negativos también los hay. Pensemos en los smartphones, los móviles inteligentes, que frecuentemente son prohibidos porque sólo son contemplados como elementos distractores, o de acoso. Dejemos de lado lo que supone este sentimiento de miedo y de incapacidad para afrontar por parte del profesorado esta realidad, y pensemos en las situaciones, que desde luego habría que analizar, repensar y diseñar en detalle, pero que ofrecen unas ventajas indudables con relación a realidades anteriores: Acceso ágil y familiarizado por el alumno a infinidad de recursos disponibles online (obviamente esto exige una gran capacidad de curación por parte del maestro). La escasa inversión que se precisa  en recursos (prácticamente sólo wifi), siempre escasos, y en medios, siempre efímeros y susceptibles de obsolescencia, que supone y que se podrían dedicar a otros fines del la institución. Tanto fines educativos, como de instalaciones, de gestión, etc. Y por último y más eficiente desde el punto de vista de los aprendizajes, la posibilidad de utilizar el medio para vencer obstáculos insalvables. Pienso por ejemplo en unos temas concreto, me refiero a destrezas y conceptos que siempre hay en abordar matemáticas y en otras áreas en todos los niveles: El análisis de curvas de funciones, el estudio de variación, el sentido de los parámetros,… qué bien y qué facil se puede abordar todo esto simplemente con un smarphone y con programas como Wolfram o Geogebra, … y por supuesto con un diseño adecuado de las actividades a realizar por los alumnos. Tengo esa experiencia y es fantástica.




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